El valor de la confianza. El valor del vínculo.

Actualizado: 3 oct 2019

Hacer foco en lo importante.



Mucho se habla de la Empresa Familiar en tanto problemática intergeneracional, toda vez que se advierten permanentes conflictos de roles entre familiares y no familiares, más las dificultades que suele presentar el proceso sucesorio cuando no se prevé y definitivamente en las diferencias muchas veces excesivas del trato preferencial de los miembros familiares en detrimento de quienes no pertenecen al seno familiar.


Sin embargo, no se suele focalizar en uno de los puntos más interesantes y ventajosos de la Empresa Familiar: ¡el valor del vínculo!


¿Por qué razón el 80% de las empresas en el mundo son o comienzan siendo Empresas Familiares? Cuál es el motivo por el cual un emprendedor decide asociarse a su hijo, a su cónyuge o a su hermano cuando está enfocando un nuevo proyecto? La respuesta es la confianza!


La confianza en los valores cimentados en la familia. La confianza en los elementos culturales que serán entendidos y vividos desde las mismas experiencias.


El nivel de compromiso que suelen tomar los integrantes de una Empresa Familiar se encuentra potenciado por otros componentes afectivos distintos a los que se ponen en juego en empresas no familiares. En la Empresa Familiar sus miembros en tanto familia, suelen adoptar posiciones de enorme responsabilidad y su interés no sólo está centrado en los factores económicos, sino en aquellos que pueden beneficiar a la familia como tal, en su aspecto ético y social.


De ese modo, se suele generar en la empresa y en la familia un ambiente sano, de confianza del uno en el otro, que desemboca en la armonía de intereses, haciendo más productivas las relaciones. La relación familiar de los miembros facilita en gran medida la transmisión de conocimientos, por cuanto se genera un manejo del know how de mayor seguridad y reserva.

La familia empresaria comparte historia, lenguaje e identidad, es decir, una cultura propia que representa las creencias de quien la fundó y de sus generaciones pasadas. Esta sólida cultura proporciona a su vez estabilidad y seguridad en el manejo de la empresa, toda vez que la misma no sólo es transmitida con orgullo a los miembros familiares sino también a los no familiares y al propio mercado en el que la Empresa Familiar interactúa.


La debida profesionalización de una Empresa Familiar desde su fundación es una herramienta esencial para un desarrollo sano. Pasando por la estructuración de un Protocolo claro y visionario destinado a articular en la Empresa Familiar y en la Familia los roles, las instancias de incorporación de nuevos miembros en futuras generaciones y los necesarios límites en una y otra institución.


Definitivamente si además se logra una oportuna previsión del proceso sucesorio en toda su dimensión, sin duda se estará augurando una larga y productiva vida para la Empresa Familiar y un sano entendimiento para el seno familiar.


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