Existe una “máscara de oxígeno” para las Pymes endeudadas post Covid?

“Cuál será el nuevo “timing” que manejarán acreedores “voraces”, deudores desesperados y jueces pragmáticos para determinar el decreto de quiebra o bien, desestimarlo?”



La pandemia y la parálisis general que la humanidad está transitando, si bien traerá devastadores efectos económicos en todo el mundo, no será menor en una Argentina, cuya crisis y endeudamiento anteriores al Covid 19 ya venían enmarcando un cuadro económico muy complejo.

Frente a este escenario poco usual, sin precedentes, aparece una enorme incertidumbre respecto de cuál va a ser el grado de tolerancia del acreedor ávido por resolver su propia insolvencia sobreviniente para solicitar la quiebra del deudor? Hay cuestiones éticas o morales en juego o se seguirá la letra estricta de la Ley de Concursos y Quiebras, que de la mano de algunos supuestos específicos, habilitará el decreto de quiebra sin más trámite?

Si revisamos por un momento las características propias del Covid, podríamos hablar de: a) pacientes asintomáticos que siguen su vida con absoluta normalidad, b) pacientes con síntomas leves, que requieren ciertos cuidados y luego de un período vuelven a su vida normal y c) pacientes que revisten gravedad, que requieren de una máscara de oxígeno para sobrevivir.

Del mismo modo, podríamos referirnos a: a) las empresas que aun en medio de esta crisis global continúan con su actividad normal (incluso algunas como las alimenticias la han mejorado); b) aquellas que comenzaron a endeudarse y requerirán de refinanciaciones privadas programadas y consensuadas con sus acreedores y c) las que requerirán su propia máscara de oxígeno para no desaparecer.

Esa “máscara de oxígeno” es aquella que se ha presentado históricamente como el estandarte de los tiempos de crisis y no es otra que el “concurso preventivo”.

Este instituto legal les permitirá transformar su cesación de pagos en la reestructuración de su empresa para adaptarse a la nueva economía que se avecina en el mediano plazo.

El concurso preventivo asoma una vez más como una posible alternativa para anticipar los conflictos que ya se vislumbran como la punta de un iceberg general. Lo contrario puede derivar en la falta total de oxígeno, lo que indefectiblemente desencadena la muerte del paciente que estaba grave o bien la quiebra de la empresa que no pudo superar su crisis.

El deudor argentino encontrará en el concurso preventivo el mecanismo que le permitirá continuar respirando, manteniendo la administración de sus bienes, frenando el curso de los intereses y abriendo un proceso para todos sus acreedores, en el que en plazos cómodos para él, deberán verificar sus créditos bajo la supervisión de un Juez y un Síndico.

Recibe de este modo la más valiosa máscara de oxígeno que podría requerir y de su mano, tiene amplias posibilidades de “sanarse” (valga la comparación con el paciente recuperado), es decir “sanear la economía de su empresa”, ya que la Ley le da un importante margen para formular una propuesta de pago en términos y plazos cómodos, con quitas sin grandes limitaciones y categorizaciones atractivas para superar su crisis y evitar su quiebra.

Todavía hay mucho camino por recorrer!

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